¿Por qué es tan importante hidratarse cuando hace calor?
El cuerpo humano está compuesto en gran parte por agua. Este líquido cumple funciones fundamentales: regula la temperatura corporal, ayuda a transportar nutrientes, favorece la digestión y permite que los órganos funcionen correctamente.
En épocas de altas temperaturas, sudamos más para refrescarnos, y con ese sudor perdemos agua y minerales. Si esa pérdida no se compensa, podemos sentir cansancio, dolor de cabeza, mareos, dificultad para concentrarnos o sensación de debilidad. En casos más severos, la deshidratación puede convertirse en un problema de salud.
Señales de que el cuerpo necesita más agua
A veces esperamos a tener sed para tomar agua, pero la sed es una señal tardía. Prestar atención a otras señales puede ayudarnos a hidratarnos a tiempo:
- Boca seca o sensación pegajosa
- Orina oscura o en menor cantidad
- Fatiga o somnolencia Dolor de cabeza
- Calambres musculares
Escuchar al cuerpo y anticiparse es clave, especialmente en niños, personas mayores y quienes realizan actividad física o trabajan al aire libre.

Agua: la mejor bebida para hidratarse
El agua sigue siendo la opción más simple, accesible y efectiva para mantener una buena hidratación. Se recomienda tomar pequeños sorbos a lo largo del día, incluso sin tener sed.
En días de mucho calor, es útil llevar siempre una botella de agua y tenerla a mano en el hogar, el trabajo o durante actividades recreativas.
Las bebidas azucaradas, gaseosas o jugos industriales no reemplazan al agua. Aunque puedan resultar tentadoras, su alto contenido de azúcar puede generar más sed y no hidratan de manera adecuada.
Los alimentos también hidratan
Una alimentación saludable aporta agua no solo a través de las bebidas, sino también mediante los alimentos. Muchas frutas y verduras tienen un alto contenido de agua y son ideales para el verano:
- Sandía, melón, naranja y frutillas
- Pepino, tomate, lechuga y zucchini
- Sopas frías y preparaciones liviana
- Incluir estos alimentos en las comidas diarias ayuda a refrescar el cuerpo, aporta vitaminas y minerales, y favorece una mejor hidratación general.
Hidratación y actividad física en verano
Durante el movimiento o el ejercicio, la pérdida de líquidos es mayor. Por eso, es importante hidratarse antes, durante y después de la actividad física. No hace falta esperar a terminar: pequeños sorbos frecuentes ayudan a mantener el equilibrio del cuerpo y a prevenir golpes de calor o agotamiento.
Pequeños hábitos que hacen la diferencia - Tener siempre agua visible y al alcance
- Ofrecer agua con frecuencia a niños y personas mayores
- Preferir comidas frescas y livianas
Evitar el exceso de alcohol, ya que favorece la deshidratación - Prestar atención a la hidratación incluso en días nublados
Cuidar la hidratación es un gesto simple, cotidiano y fundamental para la salud, especialmente en épocas de altas temperaturas. Incorporar el hábito de tomar agua y elegir alimentos frescos no solo ayuda a atravesar mejor el calor, sino que también fortalece el bienestar general. Escuchar al cuerpo, anticiparse a la sed y hacer de la hidratación una prioridad es una forma concreta de cuidarnos todos los días.

