El 7 de abril se conmemora el Día Mundial de la Salud, una fecha impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para reflexionar sobre los principales desafíos sanitarios y promover acciones que mejoren la calidad de vida de las personas en todo el mundo. Este día nos invita a pensar la salud no solo como la ausencia de enfermedad, sino como un derecho humano fundamental que debe ser garantizado para todas y todos.
Garantizar el derecho a la salud es una responsabilidad central del Estado. Esto implica diseñar e implementar políticas públicas que aseguren servicios de salud accesibles, integrales y de calidad, así como también trabajar sobre los determinantes sociales que influyen en la salud.
En nuestro país, a partir de este año, se efectivizó la desvinculación de la Argentina de la OMS. A raíz de esta decisión, algunas de las consecuencias pueden ser:
“verse debilitada en materia de preparación y organización frente a futuras pandemias u otras crisis sanitarias, pero también ante la posibilidad de financiamiento para la compra de insumos sanitarios. Quedó en evidencia en la pandemia de COVID-19 la necesidad de coordinar y cooperar a nivel mundial, la ineficiencia del individualismo y la re confirmación de que la salida frente a las crisis siempre es colectiva, no sólo por la globalización sino estratégicamente frente a este tipo de amenazas virales y sus mecanismos de transmisión en un mundo globalizado“. Fuente Soberanía Sanitaria
El compromiso de ATE



La Asociación Trabajadores del Estado (ATE), a través de su sector salud, sostiene una posición clara: la salud no puede ser entendida como un privilegio ni como una mercancía, sino como una responsabilidad indelegable del Estado y una conquista colectiva que debe ser defendida y ampliada.
En este marco, ATE Salud impulsa acciones concretas que materializan este posicionamiento. En articulación con el Instituto Autárquico Provincial de Obra Social (IAPOS), ATE desarrolla el “Día Preventivo”, un proyecto que expresa de manera concreta su compromiso con la promoción de la salud y la prevención de enfermedades. Esta iniciativa propone acercar controles, asesoramiento y prácticas de cuidado a las y los afiliados/as, poniendo el acento en la accesibilidad, la detección temprana y la construcción de hábitos saludables. Se destaca el trabajo sostenido en el centro de salud, donde se promueve una atención accesible, integral y con enfoque de derechos, priorizando la cercanía con la comunidad y la escucha activa de las necesidades territoriales. Este espacio no solo brinda atención, sino que también se constituye como un lugar de referencia para el acompañamiento y la orientación en salud.
De este modo, ATE Salud en Santa Fe no solo reivindica el derecho a la salud en el plano discursivo, sino que lo construye cotidianamente a través de prácticas concretas. El “Día Preventivo” y el trabajo en el centro de salud reflejan una apuesta por fortalecer un modelo de atención centrado en las personas, con base en lo público, lo colectivo y la participación activa de la comunidad en el cuidado de la vida.
La salud como derecho
Hablar de la salud como un derecho implica reconocer que todas las personas, sin distinción de género, edad, condición social, lugar de residencia o identidad, deben tener acceso a servicios de salud de calidad, oportunos y adecuados a sus necesidades. Esto incluye no solo la atención médica, sino también las condiciones necesarias para vivir saludablemente: alimentación adecuada, vivienda digna, educación, trabajo, ambiente sano y acceso al agua segura.
Este enfoque se basa en principios de equidad y justicia social. No alcanza con que existan servicios de salud; es necesario que estos sean accesibles para todas las personas, especialmente para quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.
Por ejemplo, reconocer las necesidades de las mujeres, de las personas LGBTI+, de las personas con discapacidad o de las comunidades rurales permite avanzar hacia un sistema de salud más equitativo. La atención debe ser respetuosa, libre de discriminación y centrada en las personas.
Desigualdades en el acceso a la salud
A pesar de los avances, en muchos lugares persisten desigualdades que dificultan el ejercicio pleno de este derecho. Factores como la pobreza, el género, la discapacidad, la ruralidad o la pertenencia a ciertos grupos sociales pueden limitar el acceso a la atención sanitaria.
Por ejemplo, hay personas que deben recorrer largas distancias para acceder a un centro de salud, otras que no pueden costear medicamentos o tratamientos, o que enfrentan barreras culturales o institucionales que dificultan su atención. Estas situaciones muestran que la salud está profundamente vinculada con las condiciones sociales y económicas.
Promoción de la salud: un enfoque integral
Promover la salud no se limita a prevenir enfermedades. Implica generar condiciones que favorezcan el bienestar físico, mental y social. Esto incluye fomentar hábitos saludables, como la actividad física, la alimentación equilibrada, el descanso adecuado y el manejo del estrés, pero también fortalecer vínculos, redes de apoyo y espacios de participación.
Desde una perspectiva integral, la salud se construye en la vida cotidiana: en la familia, en la escuela, en el trabajo y en la comunidad. Por eso, es importante que las políticas y prácticas de salud contemplen la diversidad de experiencias y necesidades de las personas.
La participación social, la organización comunitaria y el compromiso colectivo son fundamentales para promover entornos saludables y exigir el cumplimiento de derechos. Las acciones locales, como campañas de prevención, espacios de cuidado comunitario o actividades de promoción de la salud, contribuyen significativamente al bienestar colectivo.
El Día Mundial de la Salud es una oportunidad para renovar el compromiso con una sociedad más justa, donde la salud no sea un privilegio, sino un derecho garantizado. Esto requiere del esfuerzo conjunto de los Estados, las instituciones, los equipos de salud y la comunidad en general.
Cuidar la salud también es cuidar los derechos. Promover entornos saludables, exigir políticas inclusivas y participar activamente en la vida comunitaria son formas concretas de contribuir a este objetivo.
Porque una sociedad saludable es aquella que garantiza condiciones dignas para vivir, crecer y desarrollarse. Y eso solo es posible cuando la salud es reconocida y ejercida como un derecho para todas las personas.
