Cada año, el segundo jueves de marzo se conmemora el Día Mundial del Riñón, una iniciativa promovida por la Sociedad Internacional de Nefrología y la Federación Internacional de Fundaciones Renales para generar conciencia sobre la prevención, detección temprana y tratamiento oportuno de las enfermedades renales.
Los riñones son órganos silenciosos pero fundamentales. Muchas veces no les prestamos atención hasta que aparece un problema, pero su buen funcionamiento es clave para sostener nuestra energía, equilibrio y calidad de vida.
¿Qué hacen los riñones?
Los riñones trabajan las 24 horas del día filtrando aproximadamente 180 litros de sangre por jornada. De ese proceso, eliminan desechos y exceso de líquidos que se transforman en orina.
Además:
- Regulan la presión arterial, ya que controlan el equilibrio de líquidos y producen hormonas que influyen en la tensión.
- Mantienen el equilibrio químico del cuerpo, ajustando los niveles de sodio, potasio y otros minerales.
- Producen eritropoyetina, una hormona que estimula la formación de glóbulos rojos y previene la anemia.
- Contribuyen a la salud ósea, activando la vitamina D.
Cuando los riñones funcionan correctamente, todo el organismo se beneficia. Cuando fallan, el impacto es general y progresivo.
¿Qué es la enfermedad renal?
La enfermedad renal crónica es la pérdida gradual y sostenida de la función de los riñones. Es una condición frecuente y muchas personas la padecen sin saberlo, ya que en etapas iniciales no produce síntomas evidentes.
A medida que avanza, pueden aparecer:
- Hinchazón en piernas, tobillos o rostro
- Cambios en la frecuencia o aspecto de la orina
- Cansancio persistente o debilidad
- Presión arterial difícil de controlar
- Calambres musculares
- Picazón en la piel
Las principales causas son la diabetes y la hipertensión arterial, dos enfermedades muy presentes en nuestra comunidad. También influyen el sobrepeso, el tabaquismo, el sedentarismo y los antecedentes familiares.
Detectarla a tiempo permite frenar o retrasar su progresión y evitar complicaciones mayores.
¿Cómo podemos cuidar nuestros riñones?
El cuidado renal está estrechamente vinculado a los hábitos cotidianos. No se trata de medidas complejas, sino de decisiones sostenidas en el tiempo.
Alimentación saludable: reducir el consumo de sal, evitar el exceso de alimentos ultraprocesados y priorizar frutas, verduras, legumbres y agua.
Hidratación adecuada: tomar agua a lo largo del día ayuda a los riñones a eliminar toxinas.
Actividad física regular: al menos 30 minutos diarios mejora la presión arterial y el metabolismo.
Control del peso corporal: el sobrepeso aumenta el riesgo de diabetes e hipertensión.
No automedicarse: el uso frecuente de analgésicos sin control médico puede dañar los riñones.
Evitar el tabaco: fumar afecta la circulación sanguínea y empeora la función renal.
Pequeños cambios sostenidos pueden prevenir enfermedades a largo plazo.
La importancia de los controles
Un simple análisis de sangre (creatinina) y orina puede evaluar cómo están funcionando los riñones. También es fundamental controlar periódicamente la presión arterial y el nivel de glucosa en sangre.
Las personas con diabetes, hipertensión, enfermedades cardíacas o antecedentes familiares deberían realizar controles al menos una vez al año, aunque se sientan bien.
En el marco de las acciones de prevención que impulsa ATE Salud, promovemos el acceso a controles periódicos y espacios de orientación para fortalecer el autocuidado. La detección temprana permite iniciar tratamientos que pueden evitar la necesidad de diálisis o trasplante en el futuro.
Un mensaje para la comunidad
Cuidar los riñones es cuidar el corazón, la energía diaria y la calidad de vida. La enfermedad renal no siempre da señales tempranas, por eso la información y la prevención son nuestras mejores herramientas.
En este Día Mundial del Riñón, desde ATE Salud invitamos a cada afiliado, afiliada y su familia a:
✔️ Realizar sus controles anuales.
✔️ Sostener hábitos saludables.
✔️ Consultar ante cualquier duda.
✔️ Compartir esta información en su lugar de trabajo y comunidad.
La salud renal es una responsabilidad compartida. Con prevención, información y acompañamiento, podemos vivir más y mejor.
