Cada 26 de enero se conmemora el Día Mundial de la Educación Ambiental, una fecha que invita a reflexionar sobre el vínculo profundo entre el ambiente en el que vivimos y nuestra salud. No se trata solo de cuidar la naturaleza como algo externo a nosotras y nosotros, sino de comprender que un ambiente sano es una condición básica para la salud colectiva.
Puntos clave sobre el Día Mundial de la Educación Ambiental:
- Origen: Se estableció a raíz del Seminario Internacional de Educación Ambiental realizado en Belgrado en 1975, donde se firmó la “Carta de Belgrado” para definir metas y principios de esta disciplina.
- Objetivo: Su fin es concienciar a la sociedad, especialmente a las nuevas generaciones, sobre el impacto humano en el planeta, impulsando cambios culturales hacia un desarrollo sostenible
- Importancia: La educación ambiental es un proceso continuo que busca transformar la conciencia en acción, promoviendo la preservación de ecosistemas, la reducción de la contaminación y la mitigación del cambio climático.
- Actividades: Se conmemora con charlas, talleres, ferias de reciclaje, y el uso de materiales didácticos como documentales y películas para fomentar la reflexión.
- Diferencia con el Día del Medio Ambiente: A diferencia del Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio), este día (26 de enero) se enfoca específicamente en el pilar educativo y de concientización.

¿Qué entendemos por ambiente sano?
Un ambiente sano es aquel que permite el desarrollo de la vida en condiciones dignas: aire limpio, agua segura, suelos no contaminados, espacios verdes, viviendas adecuadas y comunidades donde se respeten los derechos. Cuando alguno de estos elementos se ve afectado, también lo hace la salud de las personas y de la comunidad en su conjunto.
La contaminación del aire se relaciona con enfermedades respiratorias y cardiovasculares; el acceso limitado al agua potable aumenta el riesgo de infecciones; la degradación ambiental impacta en la alimentación, en la salud mental y en la calidad de vida. Por eso, hablar de ambiente es hablar de salud.
Salud colectiva: una mirada integral
La salud colectiva pone el foco en las condiciones sociales, económicas, culturales y ambientales que influyen en la vida cotidiana. Desde esta perspectiva, la enfermedad no es solo un problema individual, sino el resultado de múltiples factores que atraviesan a la comunidad.
Las desigualdades ambientales —como vivir cerca de basurales, zonas inundables o áreas contaminadas— no afectan a todas las personas por igual. Generalmente impactan con más fuerza en los sectores más vulnerados, profundizando las inequidades en salud. Cuidar el ambiente, entonces, también es una forma de promover justicia social.
El rol clave de la educación ambiental
La educación ambiental es una herramienta fundamental para generar conciencia y promover cambios. No se limita a brindar información, sino que busca formar personas críticas, comprometidas y participativas, capaces de tomar decisiones que cuiden su salud y la del entorno.
Desde pequeños gestos cotidianos —como reducir residuos, separar reciclables o cuidar el agua— hasta la participación comunitaria y la exigencia de políticas públicas sostenibles, la educación ambiental nos invita a ser protagonistas del cuidado del ambiente y de la salud colectiva.
Un compromiso compartido
En este Día Mundial de la Educación Ambiental, el llamado es a pensar el ambiente como un bien común y la salud como un derecho. Construir entornos más sanos requiere del compromiso de las personas, las comunidades, las instituciones y el Estado.
Cuidar el ambiente es cuidarnos entre todas y todos. Porque no hay salud posible en un ambiente enfermo, y no hay futuro sin una educación ambiental que nos ayude a imaginar y construir formas de vida más justas, saludables y sostenibles.
