Las enfermedades respiratorias son una de las principales causas de consulta médica en Argentina y en muchos países de América Latina. Aunque suelen aumentar durante los meses de otoño e invierno, pueden presentarse en cualquier época del año y afectar a personas de todas las edades.
Resfríos, gripe, bronquiolitis, neumonías y otras infecciones respiratorias generan un importante impacto en la salud de la población, especialmente en niños pequeños, personas mayores, embarazadas y quienes tienen enfermedades crónicas. Sin embargo, muchas de estas enfermedades pueden prevenirse mediante medidas sencillas que forman parte de los cuidados cotidianos.
¿Qué son las enfermedades respiratorias?
Las enfermedades respiratorias son aquellas que afectan las vías respiratorias y los pulmones. Algunas son causadas por virus, como la gripe (influenza), el virus sincicial respiratorio (VSR) o el coronavirus SARS-CoV-2, mientras que otras pueden ser producidas por bacterias u otros agentes.
Los síntomas más frecuentes incluyen:
- Tos.
- Congestión nasal.
- Dolor de garganta.
- Fiebre.
- Estornudos.
- Dificultad para respirar.
- Malestar general.
En la mayoría de los casos se resuelven sin complicaciones, pero algunas personas pueden desarrollar cuadros más graves que requieren atención médica o internación.
¿Por qué aumentan en invierno?
Durante los meses fríos solemos permanecer más tiempo en espacios cerrados y con poca ventilación, lo que favorece la circulación de virus entre las personas. Además, la baja temperatura y la menor exposición al aire libre contribuyen a la propagación de infecciones respiratorias.
En la provincia de Santa Fe, como ocurre en gran parte del país, cada invierno se registra un aumento de consultas e internaciones por enfermedades respiratorias, especialmente en la población infantil y en personas mayores.
Medidas simples que ayudan a prevenirlas

Mantener al día las vacunas
La vacunación es una de las herramientas más efectivas para prevenir enfermedades graves y reducir complicaciones.
En Argentina, el Calendario Nacional de Vacunación incluye vacunas gratuitas destinadas a proteger contra distintas enfermedades respiratorias. Además, cada año se realiza la campaña de vacunación antigripal dirigida a los grupos con mayor riesgo de complicaciones.
Es importante consultar en el centro de salud más cercano cuáles son las vacunas recomendadas según la edad, el estado de salud y la situación particular de cada persona.
Lavarse frecuentemente las manos
Los virus respiratorios pueden permanecer en las manos y en diferentes superficies. Por eso, el lavado frecuente con agua y jabón durante al menos 20 segundos es una medida fundamental.
Cuando no se dispone de agua y jabón, puede utilizarse alcohol en gel.
Se recomienda especialmente lavarse las manos:
- Antes de comer o preparar alimentos.
- Después de toser o estornudar.
- Luego de usar el baño.
- Al regresar al hogar.
- Después de estar en lugares públicos.
Ventilar los ambientes
Aunque haga frío, es importante renovar el aire de los espacios cerrados.
Abrir puertas y ventanas durante algunos minutos varias veces al día permite disminuir la concentración de virus y otros contaminantes en el ambiente.
La ventilación es una medida sencilla, económica y muy efectiva para reducir el riesgo de contagio.
Cubrirse al toser o estornudar
Al toser o estornudar se expulsan pequeñas gotas que pueden transportar virus y bacterias.
Por eso se recomienda:
- Cubrirse con el pliegue interno del codo.
- Utilizar pañuelos descartables.
- Desechar los pañuelos inmediatamente después de usarlos.
- Lavarse las manos posteriormente.
Evitar el humo del tabaco
El humo del tabaco irrita las vías respiratorias y aumenta el riesgo de infecciones, especialmente en niños, niñas y personas mayores.
Los ambientes libres de humo contribuyen a proteger la salud de toda la familia y favorecen una mejor calidad del aire.
Mantener hábitos saludables
Una alimentación equilibrada, el descanso adecuado, la actividad física regular y una buena hidratación fortalecen el organismo y ayudan a enfrentar mejor las infecciones.
Si bien estos hábitos no evitan completamente los contagios, contribuyen al bienestar general y al funcionamiento adecuado del sistema inmunológico.
¿Cuándo es importante consultar al sistema de salud?
Ante síntomas respiratorios, es recomendable buscar atención médica si aparecen señales de alarma como:
- Dificultad para respirar.
- Fiebre alta persistente.
- Dolor en el pecho.
- Decaimiento importante.
- Coloración azulada en labios o uñas.
- Empeoramiento de enfermedades preexistentes.
En bebés y niños pequeños también se debe consultar rápidamente ante rechazo del alimento, dificultad para respirar, somnolencia excesiva o signos de deshidratación.
Una responsabilidad compartida
La prevención de las enfermedades respiratorias no depende únicamente de las decisiones individuales. También requiere del compromiso de las familias, las escuelas, los lugares de trabajo, las instituciones de salud y la comunidad en general.
Pequeñas acciones cotidianas, como vacunarse, ventilar los ambientes, lavarse las manos y quedarse en casa cuando se está enfermo, pueden ayudar a reducir la transmisión de virus y proteger especialmente a quienes presentan mayor vulnerabilidad.
Cuidar la salud respiratoria es una tarea colectiva. Incorporar estas medidas en la vida diaria permite construir entornos más saludables y contribuir al bienestar de toda la comunidad.
