Con la llegada del invierno es común que cambiemos nuestros hábitos alimentarios. Las bajas temperaturas suelen aumentar el deseo de consumir comidas calientes, más abundantes y con mayor contenido de harinas, azúcares o grasas. Si bien esto forma parte de una respuesta natural del organismo al frío, es importante mantener una alimentación equilibrada que aporte la energía y los nutrientes necesarios para cuidar la salud durante esta época del año.
En Argentina, y particularmente en la provincia de Santa Fe, el invierno ofrece una gran variedad de alimentos frescos y de estación que permiten preparar comidas saludables, nutritivas y accesibles para toda la familia.
¿Por qué cambia nuestro apetito en invierno?
Durante los meses fríos, el cuerpo necesita mantener su temperatura corporal. Además, las personas suelen pasar más tiempo en espacios cerrados y realizar menos actividad física al aire libre. Estos cambios pueden favorecer un mayor consumo de alimentos calóricos y una menor ingesta de frutas, verduras y agua.
Sin embargo, el organismo continúa necesitando vitaminas, minerales, proteínas, fibra y líquidos para funcionar correctamente. Una alimentación variada fortalece el sistema inmunológico, ayuda a prevenir enfermedades y contribuye al bienestar general.
Los protagonistas del plato
Una alimentación saludable no depende de un único alimento “milagroso”, sino de la combinación de distintos grupos de alimentos.
Se recomienda incluir diariamente:
- Verduras de diferentes colores, tanto cocidas como crudas.
- Frutas frescas de estación.
- Legumbres como lentejas, garbanzos, porotos y arvejas.
- Cereales integrales, arroz, avena o pastas en porciones adecuadas.
- Carnes magras, pescado, huevos y lácteos.
- Frutos secos y semillas en cantidades moderadas.
- Aceites vegetales, preferentemente agregados en crudo.
En invierno, las preparaciones calientes como sopas, guisos saludables, pucheros con abundantes verduras, locros caseros con menor contenido de grasa y estofados pueden formar parte de una alimentación equilibrada cuando se preparan con ingredientes variados y poca sal.

Las verduras también son para el invierno
Existe la idea de que las ensaladas son solo para el verano. Sin embargo, muchas verduras de invierno pueden consumirse cocidas y aportar importantes nutrientes.
Entre las más habituales en nuestro país se encuentran:
Estas verduras son ideales para preparar sopas, purés, tortillas, budines, tartas o incorporarlas a guisos.
En Santa Fe también es frecuente encontrar productos locales en ferias y mercados de productores, lo que favorece el consumo de alimentos frescos y de temporada.
Las frutas siguen siendo importantes
Aunque en invierno muchas personas disminuyen el consumo de frutas, estas continúan siendo una fuente fundamental de vitaminas, fibra y agua.
Naranjas, mandarinas, pomelos, limones, manzanas y peras son algunas de las frutas disponibles durante esta estación. Pueden consumirse enteras, en ensaladas de frutas o incorporarse al desayuno y la merienda.
Es preferible consumir la fruta entera antes que en jugos, ya que así conserva mejor su fibra.
Las legumbres: aliadas del invierno
Las legumbres constituyen uno de los alimentos más completos desde el punto de vista nutricional.
Las lentejas, los garbanzos y los porotos aportan proteínas vegetales, fibra, hierro y otros minerales. Además, generan sensación de saciedad y pueden utilizarse en numerosas preparaciones.
Una sopa de lentejas, un guiso con verduras o una ensalada tibia de garbanzos representan opciones saludables, económicas y muy apropiadas para los días fríos.
No olvidar el agua
Cuando hace frío solemos sentir menos sed, pero el organismo continúa necesitando una adecuada hidratación.
Se recomienda beber agua a lo largo del día, aunque no aparezca la sensación de sed. También pueden incluirse infusiones sin exceso de azúcar, como mate, té o café, teniendo en cuenta que estas bebidas no reemplazan completamente el consumo de agua.
Los caldos caseros y las sopas también contribuyen a la hidratación.
¿Cómo fortalecer las defensas?
No existen alimentos capaces de prevenir por sí solos los resfríos o la gripe. Tampoco hay evidencia científica de que determinados productos o suplementos “refuercen” el sistema inmunológico en personas sanas.
Lo que sí ayuda es mantener hábitos saludables de manera sostenida:
- Comer variado.
- Dormir lo suficiente.
- Realizar actividad física regularmente.
- Mantener las vacunas al día según las recomendaciones sanitarias.
- Lavarse las manos con frecuencia.
- Ventilar los ambientes, incluso durante el invierno.
La alimentación forma parte de este conjunto de cuidados, pero no reemplaza otras medidas preventivas.
Consejos para una mesa saludable en invierno
Pequeños cambios pueden hacer una gran diferencia:
- Elegir preparaciones caseras siempre que sea posible.
- Incorporar verduras en sopas, guisos y salsas.
- Reducir el agregado de sal y preferir hierbas aromáticas y especias para condimentar.
- Limitar el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados, snacks, bebidas azucaradas y productos de pastelería.
- Aprovechar los alimentos de estación, que suelen tener mejor calidad y un costo más accesible.
- Compartir las comidas en familia o con otras personas siempre que sea posible, favoreciendo también el bienestar emocional.
Un invierno para cuidar la salud
Comer bien en invierno no significa dejar de disfrutar las comidas típicas de la temporada. Significa elegir preparaciones caseras, variadas y equilibradas, incorporando verduras, frutas, legumbres, cereales y proteínas de buena calidad.
Una alimentación saludable, acompañada de actividad física, descanso adecuado e hidratación suficiente, constituye una de las mejores herramientas para cuidar la salud durante todo el año y afrontar el invierno con más energía y bienestar.

