La fecha fue establecida por la Ley 26.926 en homenaje al médico pediatra argentino Carlos Arturo Gianantonio, reconocido por sus aportes al conocimiento, diagnóstico y tratamiento del SUH.
El síndrome urémico hemolítico es una enfermedad grave que puede aparecer luego de una infección, principalmente por determinadas cepas de la bacteria Escherichia coli productora de toxina Shiga (STEC). Esta bacteria puede encontrarse en el intestino de animales y personas y llegar a los alimentos, al agua o a las manos. En Argentina, el SUH constituye un importante problema de salud pública y afecta especialmente a niños y niñas.
¿Qué es el síndrome urémico hemolítico?
El SUH puede producir una alteración de los glóbulos rojos y afectar especialmente a los riñones. En los casos más graves puede provocar insuficiencia renal aguda y comprometer otros órganos. Si bien puede presentarse a cualquier edad, los niños y niñas pequeños constituyen el grupo más vulnerable, particularmente los menores de 5 años. También pueden enfermar personas adultas y otros grupos de edad.
Una de las formas más frecuentes de adquisición es el consumo de alimentos contaminados. Entre las situaciones de riesgo se encuentran el consumo de carne insuficientemente cocida, especialmente carne picada, la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocidos y la manipulación de alimentos sin una adecuada higiene de manos.
También puede producirse por el consumo de agua contaminada, por contacto con animales o con ambientes contaminados con materia fecal y, en determinadas circunstancias, por contacto de persona a persona. Por eso, la prevención no depende de una única acción: requiere cuidados en distintos momentos, desde la compra y conservación de los alimentos hasta su preparación y consumo.
Una enfermedad que requiere atención

El SUH suele comenzar con síntomas gastrointestinales. Puede presentarse con diarrea, que en algunos casos se vuelve sanguinolenta, vómitos, dolor abdominal y fiebre. Posteriormente pueden aparecer signos relacionados con la afectación renal y sanguínea, como disminución de la cantidad de orina, palidez, debilidad, hematomas o pequeños puntos rojos en la piel.
La presencia de diarrea con sangre, vómitos, palidez o una disminución marcada de la cantidad de orina, especialmente en niños y niñas, requiere una consulta médica inmediata. Ante estos signos no se recomienda automedicarse: es importante acudir a un centro de salud para que el equipo sanitario evalúe la situación e indique el tratamiento correspondiente.
El tratamiento del SUH requiere seguimiento médico y depende de la situación de cada persona. Puede ser necesario brindar medidas de sostén y controlar de manera estrecha la función renal y otros parámetros clínicos. La detección y atención tempranas son fundamentales para disminuir el riesgo de complicaciones.
La prevención empieza en la cocina
Muchas de las medidas para prevenir el SUH forman parte de prácticas cotidianas de manipulación segura de los alimentos. Son acciones sencillas, pero deben realizarse de manera adecuada y sostenida.
Una de las principales recomendaciones es cocinar completamente la carne, especialmente la carne picada. No debe quedar cruda ni presentar partes rosadas o rojas en su interior. El SENASA recomienda que, cuando sea posible, la carne alcance los 71 °C durante la cocción. En el caso de los niños y niñas menores de 5 años, se recomienda evitar ofrecerles carne picada.
También es importante evitar la contaminación cruzada. Esto significa impedir que los microorganismos presentes en alimentos crudos pasen a alimentos que ya están cocidos o que se consumirán sin cocción. Para ello, no se deben utilizar los mismos cuchillos, tablas o superficies para manipular carne cruda y alimentos listos para consumir sin realizar previamente una correcta limpieza.
La higiene de las manos es otra medida fundamental. Hay que lavarlas con agua y jabón antes de preparar o consumir alimentos, después de manipular carne cruda, luego de ir al baño y después de cambiar pañales. También es importante hacerlo después de estar en contacto con animales.
Las frutas y verduras que se consumirán crudas deben lavarse cuidadosamente. Además, es necesario conservar correctamente los alimentos y mantener la cadena de frío. Al guardar carne cruda en la heladera, se recomienda colocarla en recipientes cerrados y en los estantes inferiores para evitar que sus jugos entren en contacto con otros alimentos.
El agua segura también forma parte de la prevención. Cuando no se dispone de agua potable, es necesario seguir las recomendaciones sanitarias correspondientes para garantizar su seguridad antes del consumo y la preparación de alimentos.
Pequeños cuidados, una gran diferencia
Hablar del SUH no significa generar miedo alrededor de los alimentos ni de la vida cotidiana. Significa conocer una enfermedad que puede ser grave y reconocer que existen medidas concretas para disminuir el riesgo.
Cocinar bien la carne, mantener la cadena de frío, lavarse las manos, separar los alimentos crudos de los cocidos, lavar adecuadamente frutas y verduras y consumir agua segura son prácticas de cuidado que protegen frente al SUH y también frente a otras enfermedades transmitidas por alimentos.
En este Día Nacional de la Lucha contra el Síndrome Urémico Hemolítico, la información vuelve a ocupar un lugar central. Conocer los signos de alarma, consultar rápidamente ante síntomas compatibles y sostener hábitos seguros de manipulación de alimentos son acciones que pueden contribuir a cuidar especialmente a quienes tienen mayor riesgo, como los niños y niñas pequeños.
La prevención comienza mucho antes de que un alimento llegue a la mesa. Y, en muchos casos, también comienza con algo tan sencillo como lavarse las manos y cocinar completamente una hamburguesa.
