Cada 26 de agosto, Argentina conmemora el Día Nacional de la Vacunadora y el Vacunador, una fecha destinada a reconocer el trabajo de quienes cumplen un papel fundamental en una de las estrategias de salud pública más importantes: la vacunación.
La fecha fue establecida por la Ley Nacional N.º 27.491, que reconoce expresamente la labor de las personas que trabajan en vacunación y establece el 26 de agosto como día nacional para promover actividades de difusión, información y concientización.
Hablar de vacunación es hablar de prevención, pero también de acceso a la salud, cuidado colectivo y responsabilidad compartida. Detrás de cada vacuna aplicada existe un trabajo que muchas veces no se ve: planificación, organización, conservación adecuada de las vacunas, registro, seguimiento de los esquemas y, fundamentalmente, acompañamiento a las personas y las familias.
Vacunar es prevenir enfermedades
Las vacunas permiten que el organismo desarrolle defensas frente a determinadas enfermedades antes de entrar en contacto con ellas. Gracias a los programas de inmunización, enfermedades que en el pasado provocaban grandes epidemias, discapacidad o muertes pueden prevenirse o controlarse.
La vacunación no está destinada únicamente a la infancia. A lo largo de la vida existen vacunas indicadas para diferentes edades y situaciones: niñas y niños, adolescentes, personas adultas, personas mayores, embarazadas y determinados grupos que presentan condiciones particulares de riesgo.
Por eso, mantener las vacunas al día es parte del cuidado de la salud en todas las etapas de la vida. El Calendario Nacional de Vacunación establece las vacunas, edades y situaciones en las que corresponde recibirlas, y puede ser actualizado de acuerdo con la evidencia científica y las necesidades epidemiológicas del país. En 2026, por ejemplo, Argentina modificó el esquema de la vacuna triple viral, estableciendo una primera dosis a los 12 meses y una segunda entre los 15 y 18 meses, además de disposiciones específicas para determinadas cohortes de nacimiento.
¿Qué hace una vacunadora o un vacunador?
El trabajo de quienes se desempeñan en vacunación es mucho más amplio que la aplicación de una vacuna.
Antes de vacunar, es necesario verificar qué vacuna corresponde, revisar los antecedentes de vacunación, evaluar las condiciones necesarias para su aplicación y brindar información clara a la persona o a su familia. También es fundamental garantizar que las vacunas se mantengan en condiciones adecuadas de conservación y que cada aplicación quede correctamente registrada.
Después de la vacunación, el equipo puede brindar indicaciones sobre los cuidados posteriores y orientar ante la aparición de alguna reacción esperable. Además, los equipos de salud realizan tareas de seguimiento para identificar esquemas incompletos y favorecer que las personas puedan acceder a las dosis que necesitan.
En este sentido, vacunadoras y vacunadores forman parte de una red de trabajadores de la salud que sostiene cotidianamente las políticas de inmunización. Su tarea requiere conocimientos técnicos, responsabilidad, actualización permanente y capacidad para comunicarse con personas de diferentes edades y realidades.
También cumplen una función importante frente a las dudas y preocupaciones que pueden surgir alrededor de las vacunas. Una comunicación clara, respetuosa y basada en evidencia permite que las personas puedan tomar decisiones informadas y comprender por qué determinadas vacunas son recomendadas.
Una tarea individual con impacto colectivo
Cuando una persona recibe las vacunas que corresponden según su edad y situación, no solamente se protege a sí misma. También contribuye a disminuir la circulación de determinadas enfermedades y a proteger a quienes pueden tener mayores dificultades para enfrentar una infección.
Esto resulta especialmente importante frente a enfermedades muy contagiosas. En las Américas, durante los últimos años se han registrado avances en la recuperación de las coberturas de vacunación, pero todavía existen brechas. Los datos de 2025 muestran que la cobertura regional de la tercera dosis de la vacuna contra difteria, tétanos y tos convulsa fue del 88%, y solamente 15 países alcanzaron una cobertura de al menos 95%.
El sarampión constituye un ejemplo concreto. En julio de 2026, la Organización Panamericana de la Salud informó que, aunque la vacunación sistemática en la región continuó recuperándose, la cobertura de la primera dosis contra el sarampión descendió del 89% al 88% en 2025, mientras que la segunda dosis pasó del 79% al 78%. Estas cifras se encuentran por debajo del nivel de cobertura necesario para prevenir brotes.
Estos datos muestran que sostener la vacunación requiere un esfuerzo permanente. No alcanza con disponer de vacunas: también es necesario que las personas puedan acceder a los servicios de salud, que los equipos estén preparados y que existan estrategias para llegar a quienes tienen dificultades para completar sus esquemas.

Santa Fe: el aporte del Vacunatorio del Centro de Salud de ATE
En la ciudad de Santa Fe, el Centro de Salud de ATE cuenta con un vacunatorio que integra la red pública de vacunación de la provincia. Su función es facilitar el acceso de la comunidad a las vacunas correspondientes al Calendario Nacional de Vacunación y a las campañas de vacunación que se implementan de acuerdo con las recomendaciones sanitarias vigentes.
El vacunatorio se encuentra en Rivadavia 3325, ciudad de Santa Fe, y está abierto a la comunidad. Entre sus actividades se encuentra la aplicación de las vacunas del calendario oficial y de dosis correspondientes a campañas específicas, como la vacunación antigripal. También ha desarrollado la vacunación contra COVID-19, incluyendo dosis y refuerzos según las indicaciones vigentes. La disponibilidad de determinadas vacunas puede variar de acuerdo con las campañas y con las dosis existentes en cada momento, por lo que ATE recomienda consultar previamente.
El vacunatorio cumple así una función de prevención y promoción de la salud: permite que las personas puedan consultar su situación de vacunación, completar esquemas y acceder a las vacunas que les correspondan según su edad, condición y las recomendaciones establecidas por las autoridades sanitarias.
Además, la vacunación se articula con otras acciones de cuidado que se desarrollan en el Centro de Salud de ATE. Por ejemplo, dentro del Control Preventivo Pediátrico se contempla la revisión del esquema de vacunación y la aplicación de las vacunas faltantes cuando corresponde. De esta manera, el control preventivo constituye también una oportunidad para detectar esquemas incompletos y favorecer su actualización.
La experiencia del vacunatorio de ATE también muestra cómo estos espacios pueden contribuir a ampliar las posibilidades de acceso a la vacunación. Desde su incorporación a la red pública provincial, el centro ha participado en diferentes estrategias de inmunización. Durante campañas anteriores se aplicaron vacunas contra COVID-19, vacunas del Calendario Nacional y dosis correspondientes a campañas específicas, como la vacunación contra poliomielitis y la campaña de vacunación triple viral.
El trabajo cotidiano del vacunatorio requiere mucho más que la aplicación de una dosis. Implica verificar qué vacuna corresponde, controlar los registros disponibles, conservar adecuadamente las vacunas, realizar la aplicación siguiendo los procedimientos establecidos, registrar las dosis administradas y brindar orientación a las personas que concurren. Estas tareas forman parte del trabajo de los equipos de salud y permiten que la vacunación sea segura y efectiva.
Por eso, cuando hablamos del Día Nacional de la Vacunadora y el Vacunador, también estamos reconociendo el trabajo que realizan los equipos que sostienen estos espacios de atención. En cada vacunatorio hay una tarea permanente de prevención, organización y cuidado que contribuye a proteger tanto a las personas como a la comunidad.
Para quienes necesiten consultar por la vacunación en el Centro de Salud de ATE, la información institucional disponible indica que el vacunatorio funciona de lunes a viernes, en Rivadavia 3325 de la ciudad de Santa Fe. El horario es de 8 a 13 horas. Dado que los horarios y la disponibilidad de determinadas vacunas pueden modificarse según las campañas y el stock, se recomienda consultar antes de concurrir.
Vacunarse también es cuidar
Las vacunas son una herramienta fundamental de prevención, pero su impacto depende de que lleguen a las personas que las necesitan. Por eso, cada aplicación representa mucho más que una dosis: implica una oportunidad para prevenir enfermedades y reducir sus consecuencias.
El reconocimiento a vacunadoras y vacunadores también permite visibilizar todo lo que sucede detrás de una campaña o de una jornada habitual de vacunación. Son trabajadores que sostienen una tarea esencial durante todo el año, no solamente cuando existe una emergencia sanitaria o una campaña específica.
En las Américas, los programas de inmunización han permitido importantes avances, entre ellos la eliminación de la poliomielitis, la interrupción de la transmisión endémica del sarampión y los esfuerzos sostenidos para eliminar la rubéola y el síndrome de rubéola congénita. Sin embargo, las brechas de cobertura muestran que es necesario continuar trabajando para que ninguna persona quede excluida de la protección que brindan las vacunas.
Por eso, este 26 de agosto es una oportunidad para reconocer a quienes hacen posible que la vacunación llegue a las comunidades y, al mismo tiempo, recordar que mantener las vacunas al día es una responsabilidad que involucra a toda la sociedad.
Consultar el Calendario Nacional de Vacunación, revisar periódicamente el carnet y acercarse a un centro de salud ante cualquier duda son acciones sencillas que pueden contribuir a cuidar la salud individual y colectiva.
