En Argentina, el dengue tiene una importancia creciente. Aunque durante los meses más fríos disminuye la circulación del mosquito y del virus, la prevención no debe interrumpirse durante el invierno. El mosquito Aedes aegypti, principal transmisor del dengue en nuestro país, puede permanecer en los ambientes domésticos y sus huevos son capaces de resistir condiciones desfavorables durante períodos prolongados. Por eso, eliminar los posibles criaderos durante todo el año es una de las principales herramientas para reducir el riesgo de transmisión cuando vuelven a darse condiciones favorables.
¿Qué es el dengue?
El dengue es una enfermedad viral transmitida principalmente por la picadura de mosquitos Aedes aegypti infectados. El mosquito adquiere el virus cuando pica a una persona que tiene dengue y posteriormente puede transmitirlo al picar a otras personas. No se transmite directamente de una persona a otra por compartir objetos, alimentos, bebidas o por el contacto cotidiano.
El Aedes aegypti es un mosquito de hábitos principalmente domiciliarios y peridomiciliarios. Puede reproducirse en recipientes pequeños que acumulan agua, incluso en aquellos que muchas veces pasan inadvertidos: baldes, botellas, latas, neumáticos, juguetes, bebederos de animales, macetas o cualquier objeto que pueda retener agua.
Una característica importante es que sus huevos pueden permanecer viables durante períodos prolongados y eclosionar cuando entran nuevamente en contacto con el agua. Por este motivo, la eliminación de recipientes y objetos que puedan funcionar como criaderos constituye una medida de prevención durante todo el año, incluso en invierno.
Un problema de salud pública en América Latina
El dengue representa actualmente una de las principales enfermedades transmitidas por mosquitos en la Región de las Américas. La magnitud de los últimos años muestra que no se trata de un problema aislado de determinados países o ciudades.
En 2024, las Américas atravesaron el mayor número de casos de dengue registrado hasta ese momento, con más de 13 millones de casos notificados. Durante 2025 se observó un descenso importante: la OPS registró 4.459.521 casos sospechosos y 1.682.588 casos confirmados en la región. Sin embargo, la circulación de los cuatro serotipos del virus durante ese año mantuvo el riesgo de nuevos brotes y de formas graves de la enfermedad.
Los datos más recientes disponibles muestran que durante 2026 la situación regional es menor que la registrada en 2025. A la semana epidemiológica 29, actualizada el 17 de agosto, se habían notificado 1.470.237 casos sospechosos en las Américas, un 60 % menos que en el mismo período de 2025. Esto no significa que el dengue haya dejado de ser un problema: la OPS continúa recomendando mantener la vigilancia, el control del mosquito, el diagnóstico temprano y la preparación de los servicios de salud.