La hipertensión: un riesgo que muchas veces no se siente
Uno de los principales factores de riesgo cardiovascular es la hipertensión arterial. Se produce cuando la presión que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias se mantiene elevada.
Una de sus características más importantes es que puede no producir síntomas. Una persona puede sentirse bien y, sin embargo, tener la presión arterial elevada. Cuando no se diagnostica y no se controla adecuadamente, puede aumentar el riesgo de infarto, ACV y daño renal.
Por eso, controlar periódicamente la presión arterial es una medida sencilla y fundamental. Si una persona recibe un diagnóstico de hipertensión, el seguimiento indicado por el equipo de salud y el cumplimiento del tratamiento son parte esencial del cuidado.
No se recomienda modificar ni suspender medicamentos por decisión propia, aunque la persona se sienta bien.
Comer mejor también es cuidar el corazón
La alimentación es otro componente importante de la salud cardiovascular. Una alimentación protectora del corazón no implica seguir dietas restrictivas ni eliminar grupos completos de alimentos.
En términos generales, se recomienda priorizar alimentos frescos o mínimamente procesados, incorporar frutas y verduras, legumbres, cereales integrales cuando sea posible y elegir fuentes saludables de proteínas. También es importante moderar el consumo de productos con exceso de sodio, azúcares y grasas no saludables.
Reducir el consumo de sal es especialmente importante porque una ingesta elevada de sodio puede contribuir al aumento de la presión arterial. La Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud destacan también la importancia de aumentar el consumo de frutas y verduras y reducir el consumo de alimentos con exceso de sal, azúcares y grasas.
En Argentina, además, la información nutricional disponible en los envases puede ayudar a identificar productos con exceso de nutrientes críticos. Leer las etiquetas y observar los sellos de advertencia puede ser una herramienta para tomar decisiones más informadas al momento de comprar.
Moverse es parte del cuidado cardiovascular
La actividad física regular también protege la salud cardiovascular. No es necesario pensar exclusivamente en deportes o entrenamientos intensos. Caminar, andar en bicicleta, bailar, realizar tareas activas, subir escaleras o practicar una actividad que resulte agradable pueden formar parte de una vida más activa.
La clave está en reducir el tiempo que pasamos sentados o inactivos y encontrar formas sostenibles de incorporar movimiento a la vida cotidiana. La actividad física insuficiente se relaciona con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, además de otras enfermedades no transmisibles.
Cada persona tiene condiciones y posibilidades diferentes. Por eso, ante determinadas enfermedades o situaciones particulares, es conveniente consultar con un profesional de salud para definir qué actividad resulta adecuada.
Dejar de fumar es una de las decisiones más importantes
El tabaquismo es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. La exposición al tabaco afecta los vasos sanguíneos y aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular. La OPS estima que la exposición a productos derivados del tabaco está relacionada con una proporción importante de las muertes por enfermedades cardiovasculares en la región.
Dejar de fumar beneficia al corazón y a todo el organismo. Para muchas personas no es sencillo hacerlo sin ayuda. Buscar acompañamiento profesional puede aumentar las posibilidades de lograrlo.
