Hablar de sobredosis no significa hablar solamente de drogas ilegales. Una sobredosis puede producirse cuando una persona consume una cantidad de una sustancia que supera la capacidad del organismo para procesarla y mantener sus funciones vitales. Esto puede ocurrir con distintas sustancias psicoactivas, incluidos algunos medicamentos. El riesgo depende de múltiples factores: la sustancia utilizada, la cantidad, la combinación con otras sustancias, las características de la persona y las condiciones en las que se produce el consumo.
Por eso, la prevención requiere información clara y libre de prejuicios. Una persona que atraviesa una situación de sobredosis necesita asistencia sanitaria urgente, no juicios ni reproches.
¿Qué es una sobredosis?
Una sobredosis ocurre cuando una sustancia provoca efectos tóxicos que ponen en riesgo la salud o la vida. En los casos más graves puede afectar funciones fundamentales como la respiración, el nivel de conciencia, la actividad cardíaca o el funcionamiento del sistema nervioso.
El riesgo no es igual para todas las sustancias. Los opioides, por ejemplo, pueden disminuir progresivamente la actividad del sistema nervioso que regula la respiración. Entre ellos se encuentran medicamentos como la morfina, el tramadol, la codeína y el fentanilo, además de otras sustancias. Una sobredosis de opioides puede producir pérdida de conciencia y dificultad o interrupción de la respiración. La Organización Mundial de la Salud señala que la naloxona, administrada a tiempo, puede revertir una sobredosis por opioides y evitar una muerte.
Pero es importante evitar una mirada reducida: no todas las sobredosis son de opioides ni todas presentan los mismos signos. El consumo simultáneo de diferentes sustancias puede aumentar los riesgos. La combinación de sustancias depresoras del sistema nervioso central, por ejemplo, puede potenciar los efectos sobre la respiración y el nivel de conciencia.
¿Por qué es importante hablar de este tema?
Durante mucho tiempo, los consumos de sustancias fueron abordados principalmente desde perspectivas centradas en la prohibición, el castigo o la responsabilidad individual. Sin embargo, desde una perspectiva de salud pública, resulta fundamental comprender que los consumos problemáticos son fenómenos complejos en los que intervienen factores personales, familiares, sociales, económicos, culturales y sanitarios.
En Argentina, la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (SEDRONAR) plantea estrategias de prevención y cuidado centradas en las personas y en la construcción colectiva de herramientas para reducir daños.
Esto implica que hablar de sobredosis también es hablar de acceso a la información, a los servicios de salud, a los tratamientos, al acompañamiento comunitario y a redes de cuidado.
La prevención no consiste únicamente en decirle a una persona que no consuma. También implica generar condiciones para que quienes consumen puedan reconocer los riesgos, pedir ayuda, acceder a atención sanitaria y reducir las posibilidades de sufrir consecuencias graves.
Reconocer una posible sobredosis
Identificar rápidamente una situación de emergencia puede hacer una diferencia importante.
En una posible sobredosis de opioides pueden aparecer signos como:
- dificultad para despertar a la persona o pérdida de conciencia;
- respiración muy lenta, superficial, irregular o ausente;
- pupilas muy pequeñas;
- piel o labios pálidos, grisáceos o azulados;
- sonidos respiratorios inusuales, como ronquidos o gorgoteos.
La OMS señala especialmente la combinación de pupilas puntiformes, pérdida de conciencia y dificultad para respirar como signos característicos de una sobredosis de opioides.
Una persona que parece estar profundamente dormida y no responde cuando se la llama o estimula no debe ser considerada simplemente “dormida”. Frente a la duda, es preferible tratar la situación como una emergencia.
¿Qué hacer frente a una posible sobredosis?
Ante una persona que no responde o presenta dificultades para respirar, es fundamental solicitar asistencia médica urgente.
Mientras llega la ayuda:
1.Comprobar si la persona responde y observar si respira normalmente.
2.Solicitar inmediatamente asistencia de emergencia.
3.No dejar sola a la persona.
4.Si está inconsciente, pero respira, colocarla de costado, en posición lateral de seguridad, para ayudar a mantener despejada la vía aérea.
5.Si no respira normalmente, iniciar las maniobras de reanimación cardiopulmonar si se cuenta con los conocimientos necesarios y seguir las indicaciones del servicio de emergencias.
6.Si se sospecha una sobredosis de opioides y se dispone de naloxona, utilizarla de acuerdo con las indicaciones correspondientes y solicitar asistencia médica.
La naloxona no reemplaza la atención de emergencia. Su función es revertir temporalmente los efectos de los opioides y puede brindar una oportunidad para mantener con vida a la persona hasta que reciba atención profesional.
No se recomienda intentar “despertar” a la persona mediante golpes, baños fríos, caminatas forzadas o administrándole otras sustancias. Estas prácticas no constituyen una respuesta adecuada ante una sobredosis y pueden retrasar la asistencia que realmente necesita.
